viernes, 24 de septiembre de 2010

No creo en Dios, pero sí en la capacidad del ser humano para crear y difundir el misticismo que tanto nos ayuda a algunos a evitar vivir en el mundo real.
Aunque el Dies Irae contenga letras religiosas qusiera que fuera esa obra maestra la que anunciaria mi partida de este mundo. O si los vivos tenéis tiempo... Poned el REQUIEM (en mayúsculas) entero y así quizá más de uno conozca por fin la buena música. Dos buenas notícias: La muerte de un misántropo y la pérdida de la ignorancia musical.

Dies irae, dies illa
solvet saeclum in favilla,
teste DaviDies irae, dies illa
solvet saeclum in favilla,
teste David cum Sibylla.
Quantus tremor est futurus
quando iudex est venturus
cuncta stricte discussurus
!
-W.A.Mozart

martes, 13 de julio de 2010



Me pongo a escribir después de casi un mes sin hacerlo y me veo delante de la pantalla del ordenador a las tres de la madrugada. Mi rutina se ha deformado de manera que normalmente me voy a dormir realmente tarde despertándome así durante el mediodía. Eso viene dado (o al menos lo creo) por una depresión. No, no ha muerto ningún ser querido en este lapso temporal, ni me he batido en duelo verbal con alguna amistad esencial. Pero si ni siquiera tengo problemas cotidianos…


No… Esta depresión de la que me documento a mi mismo hoy mediante este texto, no es una depresión normal; no provoca tristeza, ni anemia, ni apatía. Provoca un sentimiento de rechazo del tamaño de W Cephei (la estrella más enorme del universo).


No sé, el hecho de no haber tenido jamás un psicólogo (ya que no lo he necesitado) ha hecho que yo me cree mis propias soluciones, y no siempre han sido correctas. No digo que todo es culpa mía cayendo en la espiral de autodestrucción de la eterna culpa, sólo digo que esas soluciones siempre han sido correctas bajo mi punto de vista y claro que escucho los consejos de las personas que creo que son más inteligentes o maduras que yo, pero yo siempre he dibujado las curvas de mi camino y en esas curvas mueren diariamente decenas de personas. Y no me importa.


En conclusión y resumiendo para hacer esto más fácil y terminar con esta autoterapia desastrosa: no me gusta este planeta. El mundo hace demasiado honor a su nombre cuando lo nombramos el mundo “real” y quizá no sea una realidad objetiva, pero si es una realidad humana que me repugna y aburre. Pocos homo sapiens sapiens llaman mi atención y sé que los que realmente me interesan o han encontrado la manera de aguantar pacientemente o sencillamente están en peor estado que yo. Por estas razones y por muchas otras quisiera haber nacido en cualquier otra civilización inteligente (pero inteligente de verdad), si es que las hay. Porque, ¿realmente os habéis planteado que somos una civilización inteligente y desarrollado gracias a un grupo muy selecto de mentes realmente brillantes? Los demás aportamos nuestro granito de arena, pero llegamos al quid de la cuestión al hablar de los que no lo hacen (o hacen lo contrario). Dios (reafirmo mi blasfemia), como los odio.


Todo el que me lea sabe que me siento mediocre, eso no es un secreto, pero es que al menos antes podía expresarme como lo estoy haciendo ahora: mucho más asiduamente.


¿Estoy perdiendo capacidades, o es que mi insomnio (causa de un desperdicio enorme de horas y de la pérdida de toda la mañana) me ha quebrado la vida? ¿Y ese insomnio tiene alguna razón o simplemente es la consecuencia de algo?


No lo sé.


Alcanzar ciertos objetivos es ahora mi prioridad, y si lo hago puede que salga de este estado catatónico. Si no… Quien sabe.


Siempre me ha gustado ser ambicioso pues era el combustible de mi día a día y ahora no pienso ni en eso.



Gracias por leerme, y si tenéis algún consejo os lo agradecería muchísimo.




Wherever I may roam.




Albert.

viernes, 28 de mayo de 2010

Desubicación

Cuan hermoso resulta observar el apocalipsis.

Me encuentro en medio de un yermo ardiente y lo único que alcanzo a oír son los gritos de la muchedumbre desesperada que huye para salvar las miserables almas de este mundo.

Si clavo la mirada debajo de mí, puedo ver como la tierra se agrieta formando cañones escarpados haciendo caer a todo ser vagante. Y yo no he resquebrajado el mundo.

Mientras yo observo con cierta indiferencia como las personas que han sobrevivido a la primera oleada de destrucción luchan por no llegar aún al paraíso, al infierno, al valhalla o a la tierra prometida entre otros lugares idílicos, varios personajes con mayor poderío físico e inteligencia que la resta intentan evitarles un destino trágico. Son los héroes de nuestra sociedad.


-Patético.

-No seas cínico.

-No se trata de cinismo, sinó de hipocresía.


Un diálogo, dos voces, tres intervenciones. Sólo un ser: es el inicio del egocentrismo ilustrado.


Es el magma el que derrite los huesos de estos seres que se reducen a carne y electricidad, no yo.

Son los líderes natos los que protegen a las almas perdidas, no yo.

El mundo se ha despertado hoy como cualquier otro día. Guerra, hambre, sexo, dolor, absolutismo, surrealismo, drogadicción, inocencia, nihilismo, racismo, capitalismo, tercermundismo, caos...


Y yo no he provocado absolutamente ninguno de estos factores.


Quisiera acercarme para tener contacto pero siento que no vale la pena. Me destruirán o me salvarán. ¿Destruir el qué? ¿Salvarme de qué?

Me cuesta entender la sencillez del espíritu humano y de la llamada de Gaia.


Sólo queda una esperanza: la descatalogación.


A vosotras y vosotros sí puedo admiraros pero me siento como si jamás pudiese llegar a comprenderos.


Me siento como el capitán del barco hundiéndose con él. Sólo que yo no dispongo de un barco.


Me hundo con un mar de proyectos para modificar algo que no me interesa.


-Que cínico.

-No se trata de cinismo, sinó de hipocresía.


-Albert. (Resulta que Dios no ha muerto, Nietzsche. Debemos acabar con él)

lunes, 24 de mayo de 2010

La vida es sueño

SEGISMUNDO. Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta fúria, esta ambición
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar.

[...]

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca - La vida es sueño

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He extraído este fragmento de la copia que poseo de La vida es sueño. Simplemente he elegido la parte más representativa a mi parecer de toda la obra pues cuando leí ese monólogo me quedé tan sorprendido de lo buena que puede llegar a ser la literatura clásica española y como nuestro sistema educativo provoca ese rechazo hacia todo aquello que se supone es una obra maestra (obligan a leer ciertas obras con un período de tiempo minúsculo para disfrutar realmente de sus versos o párrafos). Una de estas obra es la que yo he plasmado como paradigma aquí y es que nos hacían (en nuestra época) trabajar aspectos que para nada conocíamos de la obra y que realmente no eran los más interesantes.
Descubrí el soliloquio en una canción de Gothica con el mismo título de la obra y me llamó tanto la atención el sufrimiento que se desprendía de la voz de la vocalista que tuve que ir inmediatamente a comprarlo. Lo terminé relativamente pronto teniendo en cuenta la enorme cantidad de tareas que para entonces todos mis compañeros y yo teníamos. Fue... Renovador, como si algo dentro de mi despertara...

No voy a explicar el argumento de la obra pero el significado vendría a ser la efimeridad de la vida, como de un día para otro podemos pasar de ser un rey poderoso a un esclavo miserable.
El personaje en cuestión (el que pronuncia el fragmento) es liberado de su cautiverio para ejercer como monarca en su reino (leáse la obra para más información); el caso es que por supersticiones el príncipe nunca pudo salir de la torre en la que vivía encerrado pero un día el rey decide darle una oportunidad pero como su hijo sólo camina en aras de la destrucción y el egoísmo se le elide la misma. Es entonces cuando de sus labios de papel aparecen estos versos perfectos bajo mi punto de vista.

¿Qué es la vida realmente? Él ha vivido toda la fugacidad de sus órganos vitales encerrado en una construcción, no ha podido ni siquiera probar el sabor de la luz más de determinado tiempo; nos encontramos delante de un personaje privado de la libertad, derecho básico de todo ser humano. Vemos como actúa instintivamente durante el período de éxodo de su infierno personal pero eso no le ayuda a ser aceptado por los demás; entonces, al ser despojado de todo aquello que tenía (o que realmente no tenía), nuestro Segismundo se ve perdido y completamente pobre: sin las riquezas y los lujos que caracterizaban su puesto en la jerarquía y sin los valores personales y éticos o morales que regían el mundo. Es entonces cuando nuestro pobre príncipe desheredado se pregunta a si mismo qué es la vida. Alguien que ha podido vivirla intensamente cómo él, un prisionero eterno, sabe perfectamente cuál es el valor de la misma pero no conoce su significado ni sus misterios pues realmente ¿qué es lo que ha perdido? ¿qué es aquello por lo que fue liberado efímeramente?

Si te consuela, Segismundo: nadie lo sabe.

Dedicado a una de las obras que más admiro.

Albert.

domingo, 9 de mayo de 2010

A Victoria Francés (de nuevo)



Ahora que he podido tocarte y sentirte de cerca; mirarte e intentar colarme cual ladrón en tu interior, las puertas de Oniria se abren de par en par.


A cada nota del piano de Les Mémorires Blessées de Dark Sanctuary (grupo al que conoces y cuya notícia me provocó una sorpresa de proporciones titánicas pues lo adoro) puedo sentir como cada lágrima caía acompasadamente cuándo llegué a mi habitación y sentí que lo que había pasado era real : te conocí. A tí, Victoria.


Tus ilustraciones no sólo son famosas por el nivel pictórico tan enorme que tienes sino por el mensaje que encierra cada una de las miradas de tus personajes. Todos ellos son hermosos de algún modo y he llegado a sentir una especie de amor surrealista por Favole.


Mi Athalie no es más que una exteriorización de todo lo que siento o no y tal y como te escribí en la carta, imagino a todos y cada uno de los personajes en ella hechos por tí y por obra de tus delicadas manos.


Llevo siguiendo tus obras desde que descubrí el mundo de lo gótico en el que ahora me veo terriblemente sumergido y siempre he estado enamorado de tí en ese aspecto.


Eras mi maestra y ni tan solo sabías de mi existencia.


Ahora, la indiferencia de la que os hablaba ha sido quebrada salvajemente. Ya no queda nada de ella. Vuelvo a ser yo... Mi verdadero yo que tanto tiempo ha estado encadenado en mi cuerpo físico, mi alma despojada de todo sentimiento, han salido al exterior para rebelarse contro todo lo que implique un insulto al Carpe Diem.


Lloré... ¡Lloré!

Sólo una frustración tan enorme como creer que iba a suspender el bachillerato (y por lo tanto no cumplir mi sueño de ser periodista) me hizo llorar hace unos días; esa fue la primera vez en muchisimo tiempo.

Ahora puedo decir que lloré de nuevo, pero de felicidad. Creo que eso me ha ocurrido tantas veces como dedos tengo en una mano.

Me has hecho sentir, Victoria. Y eso es algo que nunca olvidaré. Estarás en mi corazón hasta el fin de mis días, hasta que Athalie sea publicada o yo caiga en el olvido. Todo eso no importa ya que un sueño se ha cumplido y ahora lucharé por los que me quedan.

Tu sonrisa y el hecho de que te leyeras mi carta demuestra que eres preciosa tanto por fuera como por dentro. Radiente, increiblemente deslumbrante... No exajero cuando digo queme sorprendí al verte. Eres hermosa...


Sólo me queda decirte: Grácias. Muchísimas grácias.


PD: Ésta es la carta que le escribí justo delante de Athalie: